Recientemente la periodista mexicana Valentina Alazraqui, quien se ha encargado de cubrir las actividades del Vaticano por 47 años, recibió una condecoración de manos del Papa Francisco.

Esto se trata de un hecho nunca antes visto pues la condecoración pontificia está reservada tradicionalmente para jefes de gobierno, Secretarios de Estado y embajadores acreditados por la Santa Sede.

Con esta condecoración, el Papa Francisco ha querido rendir homenaje al periodismo, y durante la entrega que se realizó en el Palacio apostólico hizo una rememoranza de la trayectoria de Valentina.

Otro de los periodistas reconocidos durante la ceremonia fue Phill Pulluela, estadounidense que pertenece a la agencia  Reuters.

Entre los puntos que destacó el Papa Francisco estuvo la difícil labor que es el periodismo al tener como finalidad explicar al mundo y consideró que ambos periodistas son compañeros de viaje.

“Le agradezco el esfuerzo de contar la realidad; la diversidad de enfoques, de estilos, de puntos de vista ligados a las distintas culturas o filiaciones religiosas es una riqueza también en la información”, expresó el Papa.

El Sumo Pontífice también agradeció la labor que el periodismo ha tenido dentro de la Iglesia. “Les agradezco también por dar cuenta de lo que no está bien en la Iglesia, pues nos ha ayudado a no esconderlo bajo la alfombra, y por la voz que les ha dado a las víctimas de abuso”.

Por su parte Valentina agradeció lo sucedido y dijo sentirse orgullosa y dedicarlo a su familia a su empresa y compañeros.

“Es un gran privilegio haber recibido esta condecoración pontificia, que está reservada a los jefes de Gobierno, a los primeros ministros, embajadores acreditados ante la Santa Sede, no por el reconocimiento en sí, sino por la voluntad del papa Francisco de concederlo por estos 47 años al servicio de esta profesión que es una verdadera pasión”, expresó.

La periodista ha cubierto 154 viajes papales, la trayectoria de 5 pontífices y en 1979 subió al avión que transportaba a San Juan Pablo II y le regaló un sombrero.

Fuente: 24 horas