Francisco Garfias

Hace sentido lo que ayer dijo Porfirio Muñoz Ledo, 88 años, en la reunión de la Copppal. Nos ayuda a entender el fondo de la fallida estrategia de “abrazos, no balazos”, conver­tida en cheque en blanco para las organizaciones criminales.

Porfirio conoce a López Obrador desde hace décadas. Juntos lucharon contra el sistema de partido dominante. No es un hombre al que se le pueda calificar de merolico. Sabe de lo que habla cuando dice:

“Debe entender Andrés Manuel López Obrador que su contubernio —o alianza— con el narco no es heredable, por­que éstos, como lo han hecho siempre y en todas las plazas políticas, se entienden con el que va a llegar. Ya no va a ne­cesitar el narco del Presidente”.

El exdirigente nacional del PRI, PRD, militante crítico de Morena, y ahora colaborador del emecista Dante Delgado, vaticinó: “En 2024 va a haber un enfrentamiento muy serio por esa transferencia de lealtades y de acusaciones y un nue­vo juzgamiento de la ciudadanía”.

Una y otra vez López Obrador ha negado tener pactos con el narco. “No soy Calderón”, ha dicho. Pero la confesa­da protección que da a los criminales, bajo pretexto de que también son “seres humanos”, va en sentido contrario.

No hay duda que los audios difundidos por la gobernadora de Campeche, Layda Sansores —reales o editados— en los que aparece Alito Moreno como transa y hambreador de periodis­tas, tienen el propósito de debilitar la alianza PAN-PRI-PRD.

Al orquestador anónimo de la embestida —la “mano ami­ga” que le facilitó las grabaciones a Sansores— le pareció muy conveniente atizar la campaña contra el priista a días de las elecciones en seis estados.

No es ninguna novedad, como le dijo Diego Fernández Pepe Cárdenas, que las ratas de la política salgan de los drenajes en tiempos electorales, exhibiendo audios o videos obtenidos mediante espionajes. Mal cálculo. Esa estrategia de cobro de factura por haber rechazado la reforma eléctrica ha cohesionado más a la alianza Va por México.

Ayer asistí a un desayuno-rueda de prensa en la sede del CEN del PAN, avenida Coyoacán. Escuché al jefe nacional, Marko Cortés, hablar de la necesidad de cerrar filas con los aliados frente a un enemigo que está destruyendo al país. “Estamos obligados a caminar con todos los mexicanos que vean que México no va por el camino correcto para frenar esa destrucción”, puntualizó.

Jesús Zambrano, presidente del PRD, coincidió en que la alianza Va por México no corre riesgo por la campaña de desprestigio en contra de Alito. “La coalición es entre parti­dos, no entre dirigentes en particular”, dijo en entrevista con Carmen Aristegui. Los audios que lo implican tienen como objetivo destruir la unión partidista con miras a la próxima elección presidencial, puntualizó el perredista.

Mal se vio el titular de la Segob, Adán Augusto López Hernández, al negar que usó a Manuel Velasco para en­viar una amenaza del Presidente a Alito Moreno. El “dos” se refiere al senador del Verde como un “amigo”, pero pública­mente lo dejó como un mentiroso.

“¿Usted cree que con este tono de voz yo voy a amenazar a alguien? Preguntó a un reportero que lo cuestionaba sobre el audio del jefe priista. Más adelante aseguró: “Ese es un asunto de lo que se autograbaron y de lo que ellos dicen. Yo nun­ca le pediría a un amigo que transmitiera un mensaje de esa categoría. Nosotros no creemos en esos métodos”. Moraleja para Velasco: nunca intentes ser puente entre adversarios irre­conciliables, porque vas a salir embarrado. El Consejo Político Nacional del PRI, controlado por Moreno, también cerró filas con su dirigente, ante la “persecución política” de su dirigente.

Una buena noticia para Jaime Rodríguez El Bronco. Un juez de control resolvió modificar la medida cautelar dictada en contra del exgobernador de Nuevo León por el delito de abuso de autoridad relacionado con la requisa de la Ecovía.

Y, sin embargo, aún no puede continuar su proceso en arresto domiciliario. Falta que la justicia federal resuelva sobre sobre las Broncofirmas (desvío de recursos para juntar firmas para su campaña presidencial en 2018).

El exgobernador se encuentra internado desde el prime­ro de mayo en el Hospital Universitario. El último reporte médico dice que se encuentra con oxígeno suplementario, sonda nasogástrica y un catéter venoso central. Hay riesgo de neumonía.

Hace un mes, un juez autorizó que lo trasladaran a un hospital privado. No sabemos qué esperan para cumplir­la. ¿Qué se muera?

Publicado en excelsior