La comu­nidad de Zipolite, mun­dialmente conocida como destino nudista, en juris­dicción del municipio de San Pedro Pochutla, quedó devastada al paso del hu­racán Agatha. La desgracia fue terrible, pero afortuna­damente no registró pér­dida de vidas; los accesos aún no se restablecen y tampoco hay agua potable.

David Rodríguez Acos­ta, agente municipal de Zipolite comentó que des­pués del ciclón, nativos y avecindados acudieron a revisar sus negocios y ca­sas, “encontrando un pa­norama desalentador”.

A casi 72 horas que ce­dió la lluvia, la autoridad auxiliar sostuvo que esta comunidad, asentada a 30 minutos de la cabece­ra municipal Pochutla, no han recibido el apoyo ofi­cial de la alcaldesa, Saymi Pineda.

¿Por qué el desdén a Zi­polite, un destino certifi­cado internacionalmente como una opción de turis­mo sustentable y toleran­te?, preguntó.

Y, agregó, “este peque­ño pueblo de menos de 2 mil personas, somos el principal motor econó­mico del municipio po­chutleco, y lo único que recibimos fue la orden (por parte de la presidenta) de limpiar las calles y po­nernos a trabajar: ¡para re­activar la economía!”.

SIN CLASES

Por otra parte duran­te la sesión permanen­te del Consejo Estatal de Protección Civil, que en­cabezó el gobernador Ale­jandro Murat Hinojosa, se acordó mantener la suspen­sión de clases en 35 muni­cipios de la Costa, Sierra Sur e Istmo, en tanto existan mejores condiciones clima­tológicas y se supere la etapa de recuperación de daños.

En cuanto al número de víctimas se mantiene en nueve fallecidos y en cuatro desapa­recidas, para cuya búsqueda se han desplegado cinco bi­nomios canófilos que arriba­ron desde Ciudad de México.

Las víctimas mortales co­rresponden a dos menores, de 2 y 10 años; tres, mujeres y cuatro varones.

ARRASÓ CENTRO DE ATENCIÓN PARA DISCAPACIDAD

El Centro de Atención Infantil Piña Palme­ra, asociación civil con 38 años de trabajo dedicado a la aten­ción de las infancias y juventu­des con discapacidad en las regiones Costa y Sierra Sur, tras el paso del huracán Agatha re­gistra daños en más del 70 por ciento de sus instalaciones, en la comunidad de Zipolite, en San Pedro Pochutla, Oaxaca.

«Afortunadamente y, a pesar de la inundación que causó el desbordamiento de los ríos, las marejadas y el viento, no hay pérdidas humanas que lamentar”, informó Nayelli Sosa Anau, voluntaria y enlace de esta organización.

Detalló que las instalacio­nes del Centro Piña Palmera, dedicado a la atención de unas 600 personas con múl­tiples discapacidades quedó severamente afectado, mien­tras que las áreas de talleres, cocina, sanitarios y habitacio­nes del personal, voluntarios y usuarios está lleno de lodo, piedras y troncos.

Reportó la pérdida total del equipo de rehabilitación y fisioterapias, instrumental de terapia e insumos, además de las instalaciones hidráuli­cas y eléctricas junto con el equipo computo.

«También las reservas de medicamentos, víveres y agua potable se perdieron”, dijo.

La portavoz mencionó que aún no ha llegado la ayu­da de las Fuerzas Armadas.

Fuente: excelsior