El rey Carlos III encabezó el viernes junto a sus hermanos una vigilia en torno al féretro de su madre, la reina Isabel II, en la capilla ardiente establecida en la parte más antigua del parlamento británico en Londres.

Vestidos con sus uniformes militares de gala, Carlos, la princesa Ana, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo debían permanecer en silencio y con la cabeza gacha durante los 15 minutos que dura este homenaje, conocido como la «vigilia de los príncipes».

La fila para ingresar a la capilla ardiente y despedirse de la monarca, que murió el pasado 8 de septiembre a los 96 años, es de varios kilómetros y el ingreso tuvo que suspenderse por algunas horas, pero tiempo después se reanudó.

El gobierno informó que el tiempo de espera actual superaba las 24 horas, con temperaturas que caerán en picada a 7 grados centígrados en las próximas horas.

Isabel falleció en Escocia la semana pasada, lo que provocó una enorme conmoción en el mundo que llevó a decenas de miles de personas a Londres para ver su ataúd. Otras miles de personas más se han sumado a la extensa fila para presentar sus respetos durante cuatro días de pompas fúnebres.

«El tiempo de fila esperado es de más de 24 horas y las temperaturas durante la noche estarán frías», advirtió el departamento de cultura de Gran Bretaña en Twitter, después de haber detenido la entrada a la cola alrededor de las 0900 GMT más temprano el viernes cuando llegó a un punto final designado en Southwark Park.

Pero las personas seguían aguardando. Ni las horas de espera ni el clima disuadieron a los presentes, que llegaban en tropel tanto de diversas zonas del país como de todo el mundo para despedir a la monarca británica.

Agencias