La senadora del PRI por Sinaloa, Paloma Sánchez Ramos, arremetió contra el gobernador Rubén Rocha Moya y contra Morena por el regreso del mandatario al poder estatal, al cuestionar que ahora integrantes del oficialismo se deslinden de una decisión que, afirmó, era conocida públicamente desde semanas atrás. “Hasta que lo metan a la cárcel a Rocha, les voy a creer que no sabían nada”, sostuvo la legisladora en un mensaje difundido en video, en el que calificó de “conveniente” la postura asumida después de la indignación provocada por la reincorporación del gobernador.

Sánchez Ramos señaló que durante aproximadamente un mes se habló públicamente de la posibilidad de que Rocha Moya regresara a la gubernatura y, lejos de existir un rechazo contundente, dijo, hubo quienes argumentaron que el mandatario estaba en todo su derecho de volver al cargo. Por ello, cuestionó que después de concretarse el regreso hayan aparecido pronunciamientos de sorpresa y deslindes políticos, particularmente luego de que la propia Secretaría de Gobernación calificara la decisión como exclusivamente personal y recordara que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas investigaciones relacionadas con los señalamientos formulados contra Rocha Moya y otros funcionarios.

La priista utilizó incluso el reciente mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum —quien sin mencionar a Rocha Moya advirtió que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación— para cuestionar la congruencia del oficialismo. Sánchez Ramos preguntó por qué ese principio no fue planteado desde semanas atrás, cuando ya se discutía públicamente el posible retorno del gobernador, y acusó que ahora se pretende presentar como una decisión inesperada lo que, desde su perspectiva, era un escenario conocido dentro de Morena.

“¿Por qué ahora sí les preocupa?”, cuestionó la senadora, al contrastar los argumentos actuales con las declaraciones previas en torno al derecho de Rocha Moya a reincorporarse al cargo. En tono particularmente severo, sostuvo que si realmente el pueblo está por encima de cualquier interés personal, entonces las autoridades deben actuar en consecuencia, retirar al gobernador del cargo y permitir que las investigaciones determinen las responsabilidades que correspondan.

El señalamiento de Sánchez Ramos ocurre en un momento especialmente delicado para Sinaloa. Rocha Moya regresó a la gubernatura el viernes 21 de agosto, luego de permanecer 112 días separado temporalmente del cargo. El propio gobernador afirmó que durante ese periodo buscó no interferir en los procesos de investigación y aseguró que retorna “con la frente limpia y en alto”.

Sin embargo, su reincorporación desató una tormenta política. Morena y el Gobierno federal marcaron distancia de la decisión, mientras distintas voces de la oposición cuestionaron que Rocha Moya vuelva a ejercer el poder estatal mientras continúan abiertas investigaciones y persisten los señalamientos provenientes de Estados Unidos sobre presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa. Rocha Moya ha rechazado las acusaciones y sostiene que se trata de señalamientos sin sustento y con motivaciones políticas.

Para la senadora priista, el problema no se reduce al regreso político del gobernador, sino a la realidad que enfrenta la población sinaloense. Sánchez Ramos recordó que, mientras los partidos y los grupos de poder intercambian argumentos sobre la permanencia de Rocha Moya en el cargo, la violencia continúa golpeando al estado.

El dato oficial de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa refuerza la dimensión de esa crisis: durante el viernes 21 de agosto fueron localizadas ocho personas sin vida en distintos municipios de la entidad y se recibieron tres denuncias por privación de la libertad personal en la región Centro. Los hallazgos se registraron en Navolato, Culiacán, Mazatlán, Escuinapa y Ahome.

“Mientras tanto Sinaloa sigue sumido en la violencia”, reclamó Sánchez Ramos, antes de lanzar su exigencia central: “Si de verdad el pueblo está primero, quítenlo”. La senadora pidió retirar a Rocha Moya del poder, retirarle el fuero y dejar de protegerlo, al considerar que sólo de esa manera el Gobierno federal y Morena podrían demostrar que realmente desconocían el posible regreso del mandatario y que están dispuestos a actuar frente a cualquier eventual responsabilidad.

La confrontación política queda así colocada en un punto de máxima tensión: mientras Rocha Moya retoma las riendas del Gobierno de Sinaloa y defiende su derecho a concluir el mandato para el que fue electo, la oposición exige que su situación sea esclarecida plenamente y que las investigaciones no queden subordinadas a consideraciones políticas. En medio se encuentra un estado que continúa enfrentando una grave crisis de violencia, desapariciones y homicidios, escenario que convierte el regreso del gobernador en un nuevo foco de disputa entre el oficialismo y sus adversarios.