El diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados, presentó un balance triunfalista de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación durante la apertura del periodo ordinario de sesiones, pero sustentó buena parte de su discurso en comparaciones parciales que buscan proyectar avances mayores de los que realmente reflejan los indicadores. Aunque afirmó que el modelo denominado “humanismo mexicano” ha generado resultados positivos, en varios casos recurrió a comparar cifras de 2026 con 2024 o con periodos recientes, evitando tomar como referencia 2018, año que la propia 4T utiliza como punto de partida para presumir sus supuestos logros.

Sandoval aseguró que la pobreza disminuyó, que el salario mínimo aumentó 154 por ciento en términos reales, que existe un desempleo de apenas 2.7 por ciento, que la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord y que los homicidios dolosos se redujeron 51 por ciento respecto de 2024. Sin embargo, al utilizar distintos años base para cada indicador, el legislador construyó un relato favorable al gobierno sin ofrecer una evaluación integral de los resultados frente a 2018. Incluso presumió una reducción de 200 mil millones de pesos en el gasto corriente respecto de 2024, un dato que poco dice sobre el desempeño acumulado de ocho años de gobiernos de Morena y sus aliados.

El discurso también presentó como grandes éxitos cifras relacionadas con los programas sociales, al señalar que 30 millones de hogares reciben algún apoyo gubernamental y que 13.4 millones de mexicanos salieron de la pobreza entre 2018 y 2024. Pero el diputado omitió explicar cuánto ha costado esa política social, qué impacto ha tenido en la generación de empleos productivos y si los beneficiarios han logrado superar de manera permanente las condiciones que originaron su vulnerabilidad. De igual forma, presumió que la brecha de ingresos entre los hogares más ricos y los más pobres pasó de 14 a 12 veces, sin profundizar en el comportamiento de los ingresos, la inflación y el poder adquisitivo durante todo el periodo.

En materia de seguridad, Sandoval afirmó que los homicidios dolosos disminuyeron 51 por ciento frente a 2024 y que los delitos de alto impacto bajaron 54 por ciento desde 2018. Sin embargo, presentar porcentajes de reducción sin contextualizar el número acumulado de víctimas durante los años de la 4T ofrece una visión incompleta de la crisis de violencia que enfrenta el país. El diputado también presumió 63 mil detenciones y más de 32 mil armas decomisadas como prueba del éxito de la estrategia de seguridad, sin explicar cuántos de esos casos derivaron en procesos judiciales, sentencias o desarticulación efectiva de organizaciones criminales.

Sandoval también sostuvo que México vive estabilidad económica, que el peso se mantiene cerca de los 17 pesos por dólar, que la inflación disminuye y que no han aumentado los precios de la gasolina. Sin embargo, nuevamente presentó indicadores aislados para construir una fotografía favorable, sin reconocer el impacto acumulado del endeudamiento público, el bajo crecimiento económico, el deterioro de servicios públicos y las presiones que enfrentan millones de familias en materia de salud, educación, seguridad y costo de vida.

El legislador del PT defendió además la gestión de Claudia Sheinbaum y aseguró que cuenta con altos niveles de aprobación ciudadana y resultados verificables. Su intervención, sin embargo, funcionó más como una defensa política de Morena y de la coalición gobernante que como un ejercicio de rendición de cuentas. Sandoval refrendó que el PT continuará aliado con Morena y el Partido Verde rumbo a 2027 y 2030, dejando claro que su bancada seguirá funcionando como respaldo legislativo de la llamada Cuarta Transformación.

El problema de fondo, más allá de las cifras seleccionadas, es que un balance serio de ocho años de gobiernos de Morena no puede construirse escogiendo para cada indicador el año que resulte más conveniente. Si la 4T llegó al poder en 2018 con la promesa de transformar profundamente al país, la evaluación tendría que partir de ese año y revisar de manera completa qué ocurrió desde entonces en crecimiento, deuda, seguridad, salud, educación, inversión, empleo, pobreza y calidad de los servicios públicos. Al omitir esa comparación integral y privilegiar cifras recientes, el discurso de Reginaldo Sandoval se convierte en una defensa política basada en datos seleccionados, más cercana a la propaganda que a una verdadera rendición de cuentas ante la sociedad mexicana.