foro energiaLa reforma constitucional en materia energética es indispensable pero no suficiente, porque también se requieren cambios de estrategia y de mejores políticas públicas, así como mayor eficiencia, más productividad y transparencia en Pemex y en la CFE, aseguró Francisco Labastida Ochoa.

El ex secretario de Energía hizo notar que para obtener los resultados de una reforma de esta envergadura, tomará mucho trabajo, decisiones bien pensadas y varios años.

Habrá que trabajar, añadió, en las leyes secundarias y en los reglamentos y en fortalecer los órganos de control.

Al participar en los foros sobre las iniciativas de reforma energética que se han presentado en el Senado de la República, puntualizó que en la reforma a la Carta Magna ni hay concesiones ni contratos de riesgo, pero crea nuevos instrumentos que permiten fomentar la inversión y la tecnología de punta.

“En mi opinión –agregó– la clave está en que Pemex y CFE mantengan las explotaciones que están realizando, una especie de ronda cero, pero sobre todo que se puedan asociar para que multipliquen el capital disponible y obtengan tecnología de punta”.

Para el ex senador de la República sólo así será posible tener energía barata, crear muchos empleos, impulsar la petroquímica y los fertilizantes, mejorar la eficiencia en las refinerías –que hoy trabajan al 70 por ciento de su capacidad instalada–, reducir las pérdidas y los robos de energía eléctrica y mejorar la operación de la CFE.

En su ponencia, consideró que Pemex y la CFE deben tener mayor flexibilidad de operación y manejarse “más como empresas y menos como dependencias de gobierno”.

Labastida Ochoa confió en que los cambios, además de bien diseñados, “sean oportunos”, ya que “la ventana de oportunidades que tiene hoy nuestra nación no estará abierta permanentemente”.

Por su parte, Jordy Herrera Flores comentó que con la ronda cero para Pemex y por tanto potenciales nuevos operadores adicionales trabajando para el Estado, es posible cambiar sustantivamente no sólo la manera sino la velocidad e intensidad con la que se viene trabajando en el desarrollo de la industria de hidrocarburos.

Considero que con este modelo se podría aumentar la producción para tener mayor seguridad energética, contar con mayores insumos de calidad y con precios competitivos, al tiempo que se multiplicarían las inversiones directas, la creación de nuevas empresas y por tanto incrementaría la generación de empleos.

Destacó que ante la necesidad de mayores umbrales de inversión, es preciso partir de la ronda cero para Pemex y el resto del desarrollo de cuencas y yacimientos, particularmente aquellos que son intensivos en capital, como los no convencionales, desarrollados junto con otros operadores al servicio del Estado.

Mencionó que ello sería bajo el esquema de contratación que sea más rentable para el Estado, ya sean contratos incentivados, de utilidad compartida, de producción compartida o contratos licencia y “entonces podremos empezar a maximizar la riqueza petrolera y potencializar el crecimiento económico”.

El también ex secretario de Energía estimó conveniente permitir la participación de otros operadores en la transformación, transporte, almacenamiento y distribución de crudo y petrolíferos, mientras que en el sector de hidrocarburos se vuelve estratégico establecer un fondo soberano.

Añadió que este fondo sería el resultante de la comercialización de crudo y otros productos de todos los operadores al servicio del Estado, actuaría como garante de la estabilidad de los ingresos petroleros y sería el principal impulsor de infraestructura productiva del país, participando en esquemas de asociaciones público-privadas.

A su vez, Carlos Elizondo Mayer-Serra afirmó que la reforma energética es crucial.

Expuso que ninguna empresa en el mundo puede hacer sola lo que queremos que Pemex haga, ya que debido al modelo de monopolio desarrollado hemos obligado a la paraestatal “a hacer de todo”, desde astilleros para fabricar barcos hasta manejar hospitales con trabajadores en exceso.

Al respecto, citó que el pasivo laboral de la empresa equivale a 9 puntos del Producto Interno Bruto, que significan dos veces de lo que espera obtener el gobierno federal el año entrante por la renta petrolera.

Además, Pemex registra pérdidas anuales por 100 mil millones de pesos en refinación, que representan la mitad de lo que pretende recaudar el gobierno con la reforma fiscal, y desde 2005 ha dedicado montos sin precedente de capital a inversión en explotación y exploración con resultados exiguos.

Por ello, el investigador del CIDE invitó a los senadores para que en la discusión respecto de los retos que implica la renta petrolera tengamos claro que hoy no necesariamente estamos sobreexplotando a Pemex sino que Pemex nos está quitando una parte de la renta petrolera que pertenece a todos los mexicanos.

Mayer-Serra destacó la necesidad de dotar al Estado mexicano de las mejores opciones regulatorias para que la reforma energética tenga el impacto que debe tener “y en cinco años no estemos discutiendo por qué no fuimos más lejos”.