La línea 4 del Sistema Metrobús, que corre de Buenavista a San Lázaro y al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, se ha convertido en un foco de infección, debido a la saturación de sus unidades y la falta de medidas como la sana distancia.

Dichas rutas disminuyeron su flota vehicular por la emergencia sanitaria por Covid-19 y no han regresado a contar con sus 70 unidades en operación, lo que ha ampliado en 400 por ciento el tiempo de espera de los usuarios, de tres a 15 minutos.

La situación sanitaria se complica, porque una parte de sus usuarios la ocupan para llegar a la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente o el aeropuerto; así como a Buenavista, Zócalo, Alameda Central, La Merced, donde se han presentado caso de coronavirus.

En un recorrido, por la ruta de Buenavista a San Lázaro, se observaron filas de hasta de 30 personas en 15 de sus 21 estaciones, de Bucareli a Anillo de Circunvalación, quienes trataban de ingresar a las unidades, que iban al tope de su capacidad.

La sana distancia, que “tanto pregonan las autoridades capitalinas, en el Metrobús no se cumple, porque los autobuses van al máximo, sin contar que mucha gente trae bultos o grandes bolsas, e ingresar se convierte en un reto”, coincidieron algunos usuarios.

De acuerdo con el organismo, que dirige Roberto Capuano, la capacidad de las unidades es de 30 pasajeros sentados y 47 de pie, pero, comentaron entrevistados, “la mayoría de las veces somos más, porque la espera es criminal y tenemos urgencia de llegar”.

Además de que, el tiempo de traslado en vialidades como Ayuntamiento, Republica del Salvador, Pino Suárez, Circunvalación y Héroes de Nacozari se incrementa, por el flujo de usuarios e invasión del carril, por ciclistas, automovilistas y peatones.

Hasta antes de la pandemia, comentaron, la “línea era rápida y directa, pero ahora es lenta y no pasan los autobuses, es algo verdaderamente caótico, algo que no ven en el gobierno, que nos está exponiendo a un contagio de Covid-19”.

Por ello, llamaron a las autoridades a incrementar el número de unidades y establecer un protocolo de vigilancia sanitaria a lo largo de los 20 kilómetros que tiene la ruta hasta San Lázaro.

Fuente: la Jornada