El papa Francisco bromeó recientemente con un grupo de jesuitas sobre las especulaciones y comentarios que ha generado su estado de salud durante los últimos meses, luego de que fuera operado en julio pasado por un problema en el colon. “Estoy vivo, aunque algunos me querían muerto”, aseguró en tono divertido.

El sumo pontífice de 84 años de edad hizo referencia a su estado de salud durante una reunión que se llevó a cabo a puerta cerrada con los jesuitas de Eslovaquia durante su reciente viaje a ese país de Europa central, según publicó este martes 21 de septiembre la revista de esa congregación Civiltá Cattolica.

“Estoy todavía vivo, aunque algunos me querían muerto. Sé que hubo incluso reuniones entre prelados, que pensaban que el papa estaba más grave de lo que se decía. Preparaban el cónclave. ¡Paciencia! Gracias a Dios, estoy bien”, agregó Francisco ante los 53 sacerdotes eslovacos que pertenecen a su congregación.

Cabe recordar que el papa fue sometido el pasado 4 de julio a la primera cirugía importante desde que fue elegido pontífice en el año 2013 para extirpar una parte del colon, en una intervención programada y realizada con anestesia general por la que estuvo once días internado en el hospital Gemelli de Roma, Italia.

La enfermedad por la cual fue operado se conoce como diverticular, diverticulitis o estenosis diverticular sintomática del colon. Se trata de una condición en la que el sistema digestivo genera protuberancias o bolsas que se albergan en la pared del intestino grueso y que deben ser extirpadas a través de un procedimiento conocido como “colectomía izquierda”.

“La operación fue una decisión que no quería tomar: fue un enfermero el que me convenció. A veces los enfermeros comprenden la situación mejor que los médicos, porque están en contacto directo con los pacientes”, confesó el sumo pontífice recientemente.

El papa latinoamericano también respondió a varios temas relativos a los problemas y divisiones internas en la iglesia católica y a los ataques que suele recibir de los sectores ultraconservadores por sus aperturas a los fenómenos de la sociedad moderna.

“Hay una gran cadena de televisión católica que habla continuamente mal del papa sin ningún problema. Puede que yo personalmente me merezca estos ataques e insultos, porque soy un pecador, pero la Iglesia no se merece esto: es obra del diablo. Incluso se lo dije a algunos de ellos”, afirmó al respecto.

“También hay clérigos que hacen comentarios desagradables sobre mí. A veces pierdo la paciencia, especialmente cuando emiten juicios sin entrar en un diálogo verdadero. Ahí no puedo hacer nada. Por mi parte, sigo adelante sin entrar en su mundo de ideas y fantasías”, confesó el papa, quien también habló sobre las críticas a su pontificado por enfocarse en los temas sociales.

“Algunos me acusan de no hablar de la santidad. Dicen que hablo siempre de la cuestión social y que soy un comunista. Y sin embargo escribí una Exhortación Apostólica completa sobre la santidad”, afirmó con tono más serio.

Durante el encuentro, el papa explicó también las razones por las que ha limitado la misa en latín, defendida por los tradicionalistas. “Mi decisión es el fruto de una consulta con todos los obispos del mundo realizada el año pasado. En adelante, quien quiera celebrar con el vetus ordo debe pedir permiso a Roma, como sucede con el biritualismo”, afirmó.

“Yo sigo adelante, no porque quiera hacer la revolución. Hago lo que siento que debo hacer. Se necesita mucha paciencia, oración y caridad”, concluyó. Recientemente, por ejemplo, el sumo pontífice también reprochó la actitud de algunos cardenales “negacionistas” que rechazan vacunarse contra el coronavirus.

Fuente: AFP