Tres canoas exquisitamente decoradas, talladas a mano en las selvas del sur de México y transportadas a través del Atlántico en un barco al que se le encargó una invasión pacífica y simbólica –y con música de cumbia– de España, podrían encontrar pronto un amarre permanente en el corazón de Madrid.

Y aún más importante, los ingresos de la venta de las barcas podrían ayudar a salvar a algunas de las decenas de miles de hombres, mujeres y niños que arriesgan sus vidas cruzando el Mediterráneo cada año.

Los cayucos fueron trasladados a Europa por un grupo de indígenas zapatistas que llegaron al norte de España en junio del año pasado en una misión de solidaridad para conmemorar el 500 aniversario de la conquista de México.

Los botes, junto con un bordado anticapitalista, una pintura y un video, terminaron exhibidos en el museo Reina Sofía de Madrid, en una sala que explora la resistencia comunitaria poscolonial, que incluye la lucha social, política y cultural del indígena y antiglobalista Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Quince meses después de que el oxidado barco zapatista La Montaña atracara en la región norteña española de Galicia en un viaje “para sembrar vida, no como hace 500 años”, el museo está en proceso de adquirir las seis piezas del EZLN.

El grupo rebelde donará los ingresos de la venta de 25 mil euros a Open Arms, la ONG española que rescata a migrantes y refugiados en el Mediterráneo, y cuyos esfuerzos le han supuesto un conflicto con el exministro del Interior y líder de la extrema derecha italiana, Matteo Salvini.

El EZLN, que se volvió famoso por liderar un levantamiento en el estado de Chiapas, al sur de México, que coincidió con la promulgación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, indicó que iba a donar el dinero a Open Arms porque se sintió profundamente conmovido por la labor humanitaria de la ONG.

“Desde hace algún tiempo, hemos seguido la ruta de dolor y sufrimiento que recorren los migrantes cuando, en un intento de escapar de un destino de muerte y destrucción, se atreven a cruzar el mar para llegar a tierra europea”, señaló en una carta característicamente discursiva, irreverente y vehemente.

“Vimos que había personas que no pueden ser testigos de un acto inhumano sin hacer algo para intentar remediarlo o mitigarlo. Y así fue como, desde las montañas del sureste de México, observamos las embarcaciones que abandonaban la parálisis de los muelles y las rutas turísticas y partían a rescatar a los náufragos en aguas europeas”

Open Arms respondió con un sincero comunicado propio, agradeciendo al EZLN lo que calificó como “un abrazo solidario que construye puentes donde otros construyen muros y por una generosidad sin fronteras que siembra vida donde otros siembran muerte y destrucción.

En consonancia con la idea de las canoas, añadió, la donación se destinaría a la compra de una nueva lancha para su barco de rescate Astral, “para que podamos continuar con nuestra vocación de un viaje sin fin, un viaje por la vida digna y en defensa de los derechos de los seres humanos sin distinción alguna”.

El EZLN señaló que, aunque le alegraba la “incomprensible” decisión del Museo Reina Sofía de ofrecer 25 mil euros por las canoas y las obras de arte, las habría entregado con gusto a cualquier precio.

Explicó que las canoas fueron transportadas a bordo de La Montaña por dos razones: “para ahorrar los gastos de franqueo a Europa”, y para asegurarse de que la tripulación –cuya única experiencia previa en navegación había sido en ríos y lagos– se sintiera “segura y feliz” en caso de naufragio.

Según los zapatistas, el trío de cayucos hechos de cedro y caoba, uno de ellos decorado por niños, contiene referencias a “los ancestros mayas y a la lucha por la supervivencia de las actuales comunidades zapatistas”.

El Museo Reina Sofía, que está a la espera de que la junta directiva del museo y el comité de exportación del Ministerio de Cultura español aprueben la compra, señala que las canoas encapsulan “los rasgos distintivos de la cosmovisión del movimiento revolucionario: el imaginario de los pueblos originarios, la resistencia de la Selva Lacandona y la lógica de la comunidad”.

El EZLN pidió a un grupo de teatro gallego, Pallasos en Rebeldía (Payasos en Rebeldía), que le ayudara a gestionar la venta y la correspondiente burocracia.

Pallasos en Rebeldía –que utiliza el teatro, la música, el circo y el humor para ayudar a los refugiados y a los indígenas de México, Brasil, Palestina y Grecia– ayudó anteriormente a los zapatistas transportando las canoas en la última etapa de su viaje desde el norte de España hasta Madrid.

Iván Prado, vocero del grupo, comentó que se sintió sorprendido pero emocionado cuando supo que los cayucos financiarían una nueva embarcación de rescate para Open Arms.

“Es un gesto precioso, pero también muy acorde con la trayectoria zapatista”, señaló. “También habla muy bien del Reina Sofía como un museo vivo. No me sorprende que compraran estas piezas porque son realmente impresionantes desde el punto de vista artístico y están maravillosamente hechas”.

Con información de The Guardian